La última morada del escarabajo
| En un país donde la muerte acecha en cada esquina, la voz de una joven se resiste a ser silenciada.
Atalanta Daza, irreverente y crítica desde niña, nunca se quedó callada ante el machismo, los feminicidios ni la corrupción que marcaban su pueblo. Amenazada por grupos poderosos, huyó a Bogotá, donde el amor y la militancia feminista se convirtieron en refugio y trinchera. Ni el exilio pudo callarla: regresó a Colombia para seguir luchando, aun sabiendo que el precio sería su vida. Entre recuerdos y consignas pintadas en muros, la novela revela un país desgarrado por la misoginia y la violencia, pero también habitado por la amistad, la memoria y la rebeldía colectiva. Con un estilo lírico y coral que dialoga con la tradición latinoamericana de la denuncia social, La última morada del escarabajo negro transforma la tragedia en un canto poético de resistencia. Más que narrar una vida interrumpida, la novela convierte a Atalanta en mito: símbolo de que alzar la voz y recordar siempre es un acto de rebeldía. |
Precio $56,000.00

Conozca al autor: Osmen Ospino Zárate
Nació en Barrancas, Guajira, pero vive desde hace mucho tiempo en Valledupar, una ciudad llena de matices culturales y ataviada de una música cosida a mano por acordeones y añoranzas. Es docente de Lengua castellana y lectura crítica, catedrático universitario, ensayista, poeta y columnista. Autor de los libros «Tejiendo esperanzas» (1995), «La excusa de los confines» (1997), «Manual para vigilar los sueños» (2005), «Manual de términos básicos para abordar con éxito las pruebas de Estado» (2007), «Sin fecha de vencimiento» (2011), «Caín y Abel también “perdieron” el año» (2014) y «Confisquemos el Teorema de Pitágoras» (2018). «La fábula de los días» es su primera novela publicada con Calixta Editores. Es un viajero eterno de los relatos de Isabel allende, Gabriel García Márquez y Milan Kundera. Cree firmemente en los zarpazos emocionales que surgen de los sobresaltos humanos más recónditos como detonante de sus historias. A partir de sus múltiples peregrinajes por las letras, se siente a gusto convirtiendo una simple servilleta en una inmensa caja de Pandora, donde los relatos se ponen de pie y empiezan a viajar por cuenta propia por el territorio de los sentimientos.



